¡Independencia o Nada!

CINTILLO en linea con stella (4)
Stella Lugo

Finalmente triunfaba la Independencia. El acalorado debate que acompañó al primer Congreso de la República de Venezuela concluyó a media tarde de aquel 5 de julio de 1811 con mayoría aplastante a favor de Independencia absoluta, tesis que durante sus primeras sesiones sólo había sido defendida por una minoría radicalmente patriótica.

Las ideas, el pensamiento, tanto en el pasado como en el presente, siempre se encuentran en constante desarrollo, en permanente construcción y debate, y ese fue el caso de la lucha de donde emergió nuestra primera Constitución. No le fue fácil a Miranda, a José Félix Ribas y a otros esclarecidos, librar una batalla dentro y fuera del Parlamento a favor de que se rebasara la simple idea de autonomía -más no independencia- que era hegemónica en los primeros tiempos de la crisis política que abrió las compuertas a  la conformación de Venezuela como Estado Nación.

El miedo al “contagio haitiano”, a la rebelión social, primaba en los timoratos sobre la aspiración de libertad e independencia plena; pero las ideas justas más temprano que tarde se imponen y había sido levantada con total convicción por encima de los riesgos que conllevaba. Hubo que batallar durante dos largas décadas para materializarla. Supuso, además, entre ese 1811 y la victoria de Carabobo en 1821 pasar por muchas derrotas para que tuviésemos república.

Avances y retrocesos, retrocesos y avances, muchos sacrificios para alcanzar la Primera Independencia. Triunfo del que disfrutamos como pueblo durante un brevísimo tiempo histórico, en tanto la relaciones de dominación rápidamente se recompusieron y la nación quedó sumida en una nueva relación de dependencia. El sistema capitalista,  luego de poseer una preponderancia a nivel internacional, arribó a una etapa diferente, a su fase imperialista e impuso una nueva división internacional: las naciones liberadas por Bolívar sucumbieron ante el ahora hegemonía imperial.

Dos siglos después de la Primera Independencia, el ideario bolivariano recorre el continente alentado por el verbo y la acción de Hugo Chávez -nuestro Comandante Eterno- logrando en las actuales circunstancias históricas no sólo desarrollar políticas soberanas, romper con los designios del imperialismo norteamericano, sino, al mismo tiempo, se empieza a concretar otro sueño del padre Libertador: se constituyen espacios de encuentro, de unidad indoamericana.

La Segunda Independencia tampoco pasará por un camino de rosas para consolidarse. La ofensiva contrarrevolucionaria a la que asistimos hoy que evidentemente tiene un propósito recolonizador  por parte de los Estados Unidos será derrotada, de ello estamos seguros, con independencia de los sacrificios que ello conlleve.

Tengamos en cuenta que el proceso que lideró Bolívar se gesta en el contexto de la crisis del mundo colonial y la superación del colonialismo constituyó un avance sustantivo para la humanidad. Por su parte, la Segunda Independencia la estamos forjando en  medio de la más profunda crisis del sistema capitalista, en el momento de su decadencia civilizatoria. Su resolución será producto de una lucha encarnizada, tan difícil como el triunfo de la Primera Independencia, pero al igual que doscientos años atrás “el bien más preciado” como bien lo calificaba  Chávez,  será defendido por nuestro pueblo y la construcción de una sociedad nueva indefectiblemente será alcanzada.

Independencia o Nada no será sólo una consigna, será nuestra razón de vida. ¡Triunfaremos!