Nuestra Santa Ana de Coro, Raíz de Venezuela

CINTILLO en linea con stella (4)
Stella Lugo
Curiana, Coro, la de la primera misa, la cuna de la Federación, la ciudad Mariana, la ciudad de los museos, la de las poetisas y poetas, la de los músicos, la del tambor y la rebelión, la ciudad Patrimonial, la raíz de Venezuela, la de todas y todos. Es difícil no hablar de su historia y hacer hincapié en la defensa de su importancia para el país y el resto del continente. Coro es la inspiración de la canción más hermosa de Rafuche y es la preocupación de hijas e hijos nobles que aspiran verla siempre bonita.
A pesar de las opiniones encontradas y contrapuestas en cuanto a si fue fundada o no, el 26 de julio es una fecha que nos convoca para honrarla. Y es costumbre del gobierno en todos sus niveles, hacer en estos días el mejor de los esfuerzos para compensarla en su consolidación como ciudad, y seguirla desarrollando e impulsando como una de las más importantes del país.
A sus 489 años Coro es un territorio de fe, de esperanza, de lucha, de conciencia. Pocas ciudades tienen el privilegio de ella: un ambiente universitario que alberga siete casas de estudio, una zona patrimonial de la humanidad, el mejor sistema de orquestas del país y sobre todo su gente amable y generosa.
Si hablamos de cómo el coriano ha asumido estos nuevos tiempos, tendría que ampliar en otro espacio la gradual concienciación de sus habitantes en torno a la visualización y proyección de su futuro, porque a su vez Coro, es una ciudad de emprendedores. Por muchos años, el coriano estuvo psicológicamente sometido a una baja autoestima por quienes la vieron como un atasco al progreso, hasta la llegada de la Revolución Bolivariana. Hoy podemos decir que el coriano y el falconiano en general se presenta con orgullo a cualquier escenario que se le convoque para decir “aquí estoy”.
Gracias a la Revolución, Coro comienza a modernizarse sin perder la esencia de su atractivo como ciudad patrimonial. Muchos han sido los enemigos que han pretendido que Coro, los corianos, y en el fondo, el pueblo venezolano, sea una vergüenza ante los ojos del mundo. Si bien es cierto que en la cuarta república la UNESCO redactó un informe donde plasmaba las deficiencias de un mantenimiento parcialmente aceptable en la recuperación de la poligonal declarada como Patrimonio Cultural e Histórico de la Humanidad; en la actualidad decimos con inmensa alegría el gran triunfo que obtuvimos 40° Sesión de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en Estambul, Turquía, donde fue aprobada por unanimidad la Resolución, donde el Comité del Patrimonio Mundial reconoce el cumplimiento de las medidas correctivas establecidas por la organización como requisito fundamental para la salida de la Lista del Patrimonio en Peligro.
Allí se suscribió el acuerdo de acatamiento de la corrección de nueve de los once puntos sugeridos y el atestiguamiento de la ejecución de los restantes para cumplir con las recomendaciones del informe del 2005. Y es que no podía ser menos: la Casa de Las Ventanas de Hierro, La Casa del Tesoro, La Casa del Sol, El Balcón de Los Arcaya y la Casa Lugo, son ejemplo de la voluntad política del gobierno bolivariano para responder responsablemente con la UNESCO, con el pueblo y con la historia. Con el gobernador Jesús Montilla se iniciaron los trabajos de canalización del servicio de agua potable y residual, además de la recuperación de monumentos arquitectónicos monumentales como la Ermita de San Clemente, la iglesia de San Francisco y el Club Bolívar.
Pero hay más: se brindó asistencia en la recuperación de las viviendas incluidas en la poligonal UNESCO y se extendió esa asistencia a otros inmuebles que en el corazón del pueblo son considerados patrimonios de la ciudad: el Museo de Arte de Coro, el Museo Diocesano, la sede del IPC y el Museo Alberto Henríquez, este último en un deterioro impresionante que por el grado de su condición, hubo que urgentemente intervenirlo para evitar una catástrofe mayor. Y ha sido también este último el que nos ha brindado la más grande alegría, se trata del descubrimiento de un baño judío o Mikve, mientras se hacían las excavaciones en los trabajos del museo.
El Mikve es el espacio donde se realizan los baños de purificación que prescribe el judaísmo, es un contenedor de agua donde una persona puede sumergirse completamente. No puede estar llena con agua estancada, sino que tiene que ser agua corriente, es decir que debe tener a su vez la alimentación externa de algún manantial.
Todo esto nos confirma la importancia de Coro en la historia porque este Mikve es el primero de Latinoamérica y el único de tres niveles en el mundo. Que esté en el Museo Alberto Henríquez, es otra bendición; porque ahora ese espacio cumplirá el sueño de estar en un corredor cultural dinamizado, donde el público podrá admirar la colección más importante de obras artísticas que donó este gran coriano quien siempre pensó más allá del egoísmo.
José Martí dijo en alguna oportunidad que “la gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes”. Digo esto porque todo el esfuerzo que nuestra Revolución hace por Coro y su Patrimonio es para honrar el compromiso de vida, hoy mío, que suscribió nuestro Gigante Chávez con esta tierra y con su eterno Obispo Monseñor Iturriza. Lejos estoy de creer que el trabajo de Chávez, Maduro, Montilla y quien suscribe, en conjunto con nuestros alcaldes bolivarianos y la legión de mujeres y hombres que han reconstruido la Coro Patrimonial, merece algún reconocimiento especial: solo hemos cumplido con nuestro deber y eso está albergado en el corazón del pueblo.
Pero no cabe dudas que, quizás por el cúmulo de situaciones que estamos viviendo en Venezuela y el mundo, de una que otra mezquindad y en mayor grado cálculos de orden politiquero, haya faltado un mayor espíritu de cuerpo y de visión colectiva trascendente ante los innegables logros que hemos cosechado para nuestra ciudad de Coro. Estoy segura que esto se verá en su justa dimensión con el paso de los años y se llegará al consenso de que nunca en tan poco tiempo se ha hecho tanto por Santa Ana de Coro. Lo logrado debe servir, eso sí, para trazar las líneas del futuro posible, de lo que falta por hacer, que solo será posible en la medida que se consolide el socialismo bolivariano.
En medio de tempestades Coro da una buena señal. Aspiro que en el futuro cuando caminemos con la frente en alto por las calles de la ciudad, podamos seguir diciendo con orgullo que Coro, es la del patrimonio activo y productivo, la de todos los tiempos, la que algún día soñamos y ya hoy comenzamos poco a poco a disfrutar.