¿Qué entender por Crisis Humanitaria?

CINTILLO en linea con stella (4)
Stella Lugo
En fecha 11 de agosto, el señor Ban Ki-moon, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), señaló que en Venezuela hay una situación de “Crisis Humanitaria”. Por supuesto, tal aseveración causa un impacto en la opinión pública internacional al provenir de una persona de su jerarquía, en una instancia como la que él representa; aunque hay distintas lecturas de la misma.
En mi caso, produjo una gran sorpresa que pronto se transformó en rabia. ¿Será que acaso la máxima autoridad de la ONU desconoce la realidad venezolana? ¿Qué idea maneja ese señor sobre lo que es una Crisis Humanitaria? ¿Acaso los problemas vividos por la población venezolana, luego de estrepitosa caída del precio del barril de petróleo y de la descomunal Guerra Económica emprendida desde muchos flancos contra nuestro país, son comparables con la dramática situación de los habitantes de Alepo, tras años de conflicto armado? ¿Por qué Mr. Ban Ki-moon no dice nada respecto a ello? Y, sobre la capital de Yemen, después de haber sido bombardeados hasta sus hospitales ¿Por qué calla el inefable funcionario asiático? ¿No se enteró, el importante Secretario, cuando en la parte colombiana de la Goajira murieron decenas de niños de sed por el desvío del Río Ranchería por requerimiento de las compañías extractoras de carbón? ¿Tal situación podría ser calificada de Crisis Humanitaria o no?
Muchas preguntas se cruzan cuando reflexionamos sobre, por decir lo menos, los desproporcionados comentarios de este burócrata de las relaciones internacionales, y nos obliga a explicarle a nuestro pueblo lo que implica esa caracterización y los conectivos que se pueden establecer entre tales afirmaciones, la campaña internacional para justificar planes intervencionistas sobre Venezuela y la jornada desestabilizadora que aspira poner en marcha la derecha a partir del primero de septiembre.
No existe una definición exacta de crisis humanitaria. La mediática ha masificado su identificación como “una situación de emergencia donde no hay capacidad de asistencia por parte de las instituciones del Estado; o sea, una situación que por la indefensión del Estado amerita del concurso de la ayuda internacional”.
Ese sería el caso, por ejemplo, de lo acontecido en Haití cuando el último terremoto, o de aquellos países que en los últimos años han sido afectados por guerras de desestructuración alentadas del Estado imperial y donde, por cierto, ha sido poco efectiva la acción de Naciones Unidas. La Venezuela Bolivariana, por el contrario, batalla por la superación de los problemas de acaparamiento y carestía derivados del ataque que sobre nuestra economía desataron desde dentro y fuera del país con el propósito de “quitar el agua al pez”, de alejar el apoyo popular de que ha gozado nuestra Revolución.
El Estado se ha puesto al frente de la lucha para garantizar el abastecimiento y, de la mano con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), no ha dejado de asistir a los sectores más necesitados de nuestro pueblo. Con diversos estímulos, pero sobre todo, con la conciencia de que debemos dejar de lado la mentalidad parasitaria del rentismo petrolero, una avanzada ha vuelto su mirada al campo. Lejos estamos de eso que se denomina: situación de Crisis Humanitaria.
Nos llama, entonces, a preocupación que días antes de la cacareada ofensiva antibolivariana, anunciada por la vocería de la MUD para inicios de septiembre, altos voceros del sistema del capital arremetan contra Venezuela con señalamientos sólo explicables si forman parte de una perversa alianza que aspira generar condiciones de naturaleza intervencionista, ante la incapacidad de la oposición interna de conducirse en el terreno democrático.
Como en otras situaciones similares, sabremos responder ante cualquier asechanza que se oculte tras ese llamado del primero de septiembre y esa malintencionada caracterización sobre Venezuela que desde el exterior, lacayos del Estado imperial, como Ban Ki-moon, quieren posicionar. Somos el pueblo de Bolívar y Chávez, por eso: ¡Viviremos y Venceremos!