El fondo de los acuerdos nos concede la razón

cintillo-en-linea-con-stella-4Stella Lugo

Los acuerdos alcanzados en la Mesa de Diálogo donde participan el Gobierno Bolivariano de Venezuela y la oposición, además de Unasur y una representación del Vaticano, representan un paso importante para la estabilidad y conservación de la Paz en Venezuela, cosa que no sólo anhelamos, sino que hemos luchado como pueblo.

Y, más allá de eso, en los resultados de esa Mesa de Diálogo hay que destacar el llamado al respeto de la Constitución Bolivariana de Venezuela, el reconocimiento a la legitimidad del Gobierno Nacional, del presidente Nicolás Maduro como Jefe de Estado; y la real vinculación de la derecha con el desabastecimiento de alimentos y medicinas, así como con la manipulación mediática contra el proceso revolucionario.

En pocas palabras: los acuerdos llevan implícita la aceptación de la Guerra Económica y Mediática como mecanismo de accionar político contra el proceso revolucionario, y como táctica de desgaste para derrocar al presidente Nicolás Maduro. Lo que afirmo se puede verificar, leyendo los puntos de acuerdos.Veamos:

El Punto 1 se refiere  al “campo económico- social” y reseña textualmente que el “Gobierno Nacional y la MUD acordaron trabajar de manera conjunta para combatir toda forma de sabotaje, boicot o agresión a la economía venezolana”. Eso debemos apreciarlo en su exacta y trascendental significación: la resistencia fue más fuerte que la ofensiva, la Guerra Económica existe y no generó el resultado que buscaba.

Pero, ¿cómo fue posible esto? Pues, porque la oposición, léase: derecha venezolana, que jugó al desgaste del chavismo en el Gobierno Nacional, terminó desgastada, ya que los hechos son tozudos y el pueblo es sabio. Muy a pesar de que lesionaron la economía nacional, disminuyeron el poder adquisitivo de las clases trabajadoras y llenaron los medios con interpretaciones tergiversadas sobre el desabastecimiento y la especulación, logrando confundir a un sector importante del electorado que votó a ciegas por la MUD, el pasado 6 de diciembre; no pudieron consolidar su objetivo fundamental: generar un levantamiento popular para derrocar al Presidente; ni alcanzar un consenso necesario para aplicar su moderno “golpe suave”, a través del Referéndum Revocatorio.

Tampoco pudieron lograr un acuerdo internacional de intervención, por más campaña mediática transnacional que posicionaron sobre la existencia de una “crisis humanitaria” en Venezuela.En ese terreno, lo único que alcanzaron fue la tristemente célebre “Orden Ejecutiva”, mejor conocida como “Decreto de Obama”, generando un gran rechazo nacional e internacional y movilizaciones de solidaridad con Venezuela, que hasta el día de hoy siguen reclamando: ¡Obama, Deroga el Decreto Ya!

Ahora, el Punto 2 de los acuerdos, referido al “campo político”, ordena superar la situación generada por el “desacato de la Asamblea Nacional” en relación a la sentencia dictada por el Tribunal Supremo de Justicia. Más claro no canta un gallo, dice el proverbio popular. La oposición reconoce y acepta que la Asamblea Nacional entró en “desacato” contra una sentencia dictada por un poder legítimo. Sin embargo, los medios que tergiversaron ese hecho, presentando el caso como una violación a los derechos políticos de la oposición, “no han dicho ni mu”, como también dice la sabiduría popular, para referirse a un silencio sospechoso.

Al respecto, me parece importante destacar un concepto escuchado de la voz del Secretario General de Unasur, Ernesto Samper Pizano, quien al referirse a los acuerdos entre el Gobierno de Venezuela y la oposición, mencionó la necesidad de “cese al fuego mediático”. Un reconocimiento más: la Guerra Mediática existe. Cosa que debe terminar, si de verdad se quiere vivir en democracia.

Otro aspecto, sumamente significativo, lo leemos en el Punto 4,concerniente a la Soberanía Nacional y resguardo de la Integridad Territorial, donde se acepta y acuerda defender “los derechos legítimos e inalienables de Venezuela sobre la Guayana Esequiba” y “el Acuerdo de Ginebra de 1966”.

Es decir, cuando como Gobierno Bolivariano y como pueblo chavista reclamamos nuestros derechos sobre El Esequibo no estábamos armando un conflicto innecesario, estábamos defendiendo la Soberanía de la nación contra un ataque injerencista imperial que buscaba cercarnos. ¡Ah, y qué dijo la oposición, entonces? ¿Qué matriz difundieron los medios trasnacionales?

Ahora, deberían los medios masivos de la desinformación nacional e internacional realizar un despliegue importante del reconocimiento que ha hecho la derecha venezolana, sentada en la Mesa de Diálogo surgida por iniciativa del presidente Nicolás Maduro, de la injusta intención de arrebatarnos parte del territorio nacional y del terrible tratamiento noticioso que le dieron al caso.

Es claro que no lo harán, porque esos medios responden a un interés imperial, y porque el objetivo del imperio sigue, y seguirá, siendo el mismo: destruir nuestra voluntad independentista, nuestra convicción soberana, dominarnos política, económica y culturalmente para apropiarse de nuestros recursos y del trabajo de nuestro pueblo, a fin de conservar su hegemonía imperial.

Por eso, las más conspicuas y recalcitrantes figuras de la derecha venezolana que confluyen en la MUD, no avalaron la Mesa de Diálogo y se fueron con todo contra los acuerdos: sabían que estaban derrotados en sus planes golpistas, que su boicot y sabotaje económico no funcionó, y que su manipulación mediática lo único que les dio fue el control de la Asamblea Nacional, que nunca pudieron controlar porque ni siquiera atinaron un proyecto de ley que aportara en algo a la Patria. Sus apetencias por el poder, sus ansias por derrocar al Gobierno y entrar a Miraflores, los llevaron de error en error.

Aquí estamos nosotras y nosotros los bolivarianos, chavistas, revolucionarios, en pie. Mientras, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) se tambalea, pues no funciona como “Mesa”: debaten dándose la espalda y agitan sus contradicciones por redes sociales; de “Unidad” no quieren saber, pues no aceptan que la mayoría haya decidido asumir su barranco (no pudieron derrocar a Maduro) y dialogar con el Gobierno legítimo como única vía para mantenerse a flote; lo de “Democrática” se cuenta y no se cree: son de la MUD, pero no aceptan que la MUD los represente.

En fin, mientras el chavismo continúa en la brega, unificado, soportando los sacrificios impuestos por la Guerra Económica y Mediática; al tiempo que mantiene su movilización en diferentes espacios y acciones para salirle al paso al desabastecimiento, la especulación, a la invocación de la violencia, a la mentira y manipulación; la derecha venezolana se divide entre quienes han terminado aceptando nuestra legitimidad y nuestras justas reclamaciones, y quienes son incapaces de reconocer su derrota y la necesidad de entrar en el juego democrático.

Sabemos que la amenaza imperial continúa. Nosotras, nosotros, el pueblo de Bolívar, ahora más que nunca mantendremos en alto las banderas, seguiremos izando nuestra Independencia y Soberanía. La historia y el tiempo nos están dando la razón.

“Dios concede la victoria a la constancia”

Simón Bolívar