Ahora, más que nunca, resistir y luchar por nuestra definitiva Independencia

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Stella Lugo

Es indudable que la atención de las y los venezolanos en los últimos días ha estado centrada en la medida tomada por nuestro Presidente de retirar de circulación el billete de cien, el por qué de la medida y las implicaciones de la misma. Ya, en esta columna, en la edición de la semana pasada, abordamos algunos elementos sobre la justeza y urgencia de dicha medida, a la vez de advertir que ella acarrearía ciertas incomodidades, en tanto, necesariamente debió hacerse de la forma más sorpresiva posible, por lo cual casi nadie pudo tomar previsiones para solventar problemas de la cotidianidad.

Las molestias, que todas y todos hemos padecido, no debe apartarnos del fondo del problema, ni alejarnos del convencimiento de la necesidad de darle un parao a la agresión que contra nuestro signo monetario se viene orquestando desde hace ya un tiempo, y que tiene responsables que la han concebido y alentado. La actuación de bandas transnacionales, la Resolución 08, decretada por el Estado neogranadino que permite a casas de cambio privadas el manejo de la actividad cambiaría en el área fronteriza; sumada al retiro de las agencias del Banco de la República (Colombia) de toda esa área, para facilitar los ilícitos cambiarios.

Asimismo, juega el establecimiento de un patrón de cambio arbitrario, a través de la página Dólar Today; todos son mecanismos concebidos para el golpe artero contra el bolívar y  las finanzas de todas y todos los venezolanos (excepto de aquellos que viven de la especulación financiera). Por eso, había que tomar medidas contundentes al respecto. Los sacrificios que tengamos que hacer hoy debemos asumirlos con sentido patriótico, entendiendo la necesidad de haber dado ese paso. Pronto entrarán en circulación todos los billetes del nuevo cono monetario y los disgustos quedarán en el pasado como un mal necesario que nos ayudará a salir del marasmo en que nos han querido sumir elementos antipatrióticos que se benefician con la devaluación de nuestra moneda.

Es de recordar, que el pasado sábado, luego de la enorme manifestación en apoyo a la Revolución en la Avenida Bolívar de Caracas, el presidente Nicolás Maduro sorprendió al país prorrogando la vigencia de los billetes de cien hasta el próximo 2 de enero. La medida obedeció a dos razones:

La primera, el retraso de la llegada al país de billetes que modifican nuestro cono monetario debido a un boicot a su traslado aéreo; que forma parte de la agenda de bloqueo económico y financiero que sufrimos y que cada vez es más explícito.

La segunda es que, para esta hora, el Gobierno Revolucionario y la audaz acción de nuestro Presidente, logró recuperar hasta un 80% del total de billetes de 100 que, en teoría, debían circular en nuestra economía y estaban acaparados por las mafias golpistas y agentes económicos. Es de recordar que en el momento que se tomó la medida de sacarlos de circulación solo se disponía del 5% de estos billetes en el torrente financiero venezolano. Los golpistas habrían logrado sacar solo el 20% de nuestros billetes de cien y mantenían ocultos en nuestro territorio buena parte de ellos y gracias a la determinación del Presidente, se recuperaron en 72 horas.

Lo que estamos conociendo las venezolanas y venezolanos en estas últimas horas no es poca cosa. Nuevamente, la derecha conspiró para llenar de caos y dolor a nuestra Patria. Basada en la estrategia de la “pelea de perros”, el caos económico evitado por el Presidente Maduro pretendía un enfrentamiento de pueblo contra pueblo. Llevar al límite la angustia de la población provocaría según los planificadores de la maldad, que el pueblo se volcara contra comercios y hasta hogares de clase media profesional y se desatara una guerra civil en nuestro país.

Esto lo cocinaron a fuego lento. La perspectiva para esta semana en el plano económico era espantosa. La intención era llevar el dólar paralelo hasta los 10 mil bolívares, dejarnos sin billetes de cien bolívares y sin sistema de pagos electrónicos. Con este marco de precios ilógicos en los productos y servicios y además sin posibilidad de pagarlos por ninguna vía, aun teniendo el dinero en cuentas bancarias, debía provocar el tan ansiado estallido social y violencia generalizada que acabara con el Gobierno Revolucionario.

Evidentemente, es necesario tomar medidas complementarias. Muchas ideas han sido puestas sobre la mesa de debate.  Por supuesto, desde la perspectiva bolivariana, nos inclinamos y consideraremos aquellas que sean coherentes con nuestro pensamiento social; por ejemplo, si el área de influencia del dólar se ha disminuido hacia el Este del mundo con el desarrollo económico y comercial de Rusia, China, India, Irán, ¿por qué no considerar la pertinencia de extender nuestro intercambio en divisas más allá del dólar o el euro al rublo, al yuan?  Tengamos en cuenta que no es tan fuerte el dólar como el fetichismo lo hace ver. O, a propósito del retraso  en la impresión de los nuevos billetes, cabe la pregunta: ¿por qué no hacer a futuro los billetes en países amigos, donde se imprimen yuanes y rublos, por mencionar algunos?

Habría que considerar más en lo inmediato la urgencia de lograr que nuestro Estado asuma el manejo real del cambio de divisas en la zona fronteriza; se le exija al Gobierno de Colombia, “tan preocupado” por los comerciantes de la frontera, la derogación de la Resolución 08, y a lo interno, revisar en manos de quién se encuentran las plataformas para el manejo de las finanzas, por lo menos, la de la banca estatal que, en definitiva es por donde se canaliza un importantísimo número de nuestras transacciones.

La batalla está comenzando, se hace imprescindible que estudiemos estos temas, que nos autoeduquemos y ayudemos a la masificación del conocimiento sobre los problemas económicos, porque sobre la ignorancia campea toda suerte de especulaciones y falsificaciones. Para ser victoriosos, en ésta confrontación es imprescindible un salto en la conciencia de las mayorías, aumentar nuestros niveles de organización y en el convencimiento de la justeza de nuestra lucha.

Consigna: ¡La lucha es un camino preñado de dificultades, pero es la ruta del triunfo!