4F: Chávez Por Ahora y Para Siempre

cintillo-en-linea-con-stella-listoStella Lugo

Desde mediados de los años 80, Venezuela se encontraba inmersa en los movimientos y cambios que se gestaban desde diferentes escenarios para hacer frente a las crecientes políticas neoliberales, excluyentes y represivas, nacidas durante el Pacto de Punto Fijo. El descontento crecía inminentemente y la semilla que esparció Bolívar, Zamora y Rodríguez comenzaba nuevamente a germinar en el clamor popular, en el pueblo que cargado de dolores lloraba a sus mártires, torturados y perseguidos.

Así comenzó a resonar a inicio de 1992 la noticia de una posible insurrección militar, que poco después, la luminosa madrugada del 4 de Febrero insurgió valientemente para despertar las esperanzas dormidas de un pueblo bravío que se unió a la rebelión liderada por el soldado rebelde, el Teniente Coronel Hugo Chávez.

Esa madrugada del 4 de Febrero de 1992 nuestra gente despertó de su letargo y alzó su voz para detener la injusticia y la corrupción. Recordemos que para ese entonces el poder político había sido secuestrado, luego de la traición que se le hiciera a Fabricio Ojeda en 1958, por la clase dominante aglutinada en los partidos que firmaron el pacto de Punto Fijo.

Sufría el pueblo las consecuencias de una economía subordinada a los intereses del Fondo Monetario Internacional, de la regalía del petróleo, de la ineptitud de los gobiernos cuarto republicanos que solo se preocuparon por llenarse los bolsillos y se olvidaron de las necesidades más sentidas de la población. No en vano, el descontento, la crisis política, económica y moral se hacía cada vez más fuerte, la situación del país era miserable. Nos encontrábamos con los índices de pobrezas rodando el 80 por ciento, la educación iba en vías a la privatización, en el tema de la salud repuntaba el paludismo y el cólera, los servicios básicos como el agua potable se hacían cada vez más irregulares. Eso era lo que se vivía en Venezuela en aquellos tiempos, una evidente descomposición del sistema político.

Nuestro pueblo había enviado un mensaje claro el 27 de febrero de 1987, tras la implementación del modelo neoliberal por parte del entonces presidente Carlos Andrés Pérez, siendo vilmente masacrado en los días subsiguiente e incrementándose por parte del sistema las políticas cruentas que continuaron empobreciendo al país.

Así se encontraba Venezuela, en decadencia. Y sintió aquel soldado valiente, Hugo Chávez, la necesidad de un pueblo que reclamaba a gritos un cambio definitivo, una transformación necesaria de la Patria, había entendido que era hora de resurgir el pensamiento bolivariano y de levantar nuevamente las banderas de las causas justas. Lo comprendió mucho antes del 92, la historia así lo registra cuando en 1982 bajo aquel árbol sagrado, el Samán de Güere, juró liberar y defender a la patria venezolana, dando inició al Movimiento Bolivariano Revolucionario que 10 años más tarde cabalgó la rebelión cívico-militar del 4 de Febrero, fecha en la que se reavivó el sueño de lucha, igualdad, democracia y protagonismo del pueblo que acompañó fervientemente la lucha del Comandante Hugo Chávez.

Ese día nació el sueño de esta patria buena, pero también varios camaradas entregaron su vida por la causa, entre ellos Columba “Guadalupe” Rivas Bracho, joven falconiana que pereció por la represión del sistema político decadente que sin medir las consecuencia, utilizando los cuerpos de seguridad, masacró el alma rebelde de miles de jóvenes que salieron en apoyo al grupo de insurgentes que avivó la voz dormida del pueblo.

Grandeza de espíritu mostró el Comandante Eterno, Hugo Chávez, al asumir la responsabilidad histórica de este acontecimiento que no logró por el momento los objetivos, pero que abrió las compuertas de la esperanza, asumió con Aquel por Ahora que vendrían nuevas situaciones para afianzar la Revolución, dejando sembrado en la mente y en el corazón de las y los venezolanos la semilla de la Patria Nueva. Un célebre Por Ahora que se convirtió en un Para Siempre y que enrumbó a la nación hacia la consolidación de una democracia protagónica y participativa que comenzó el 2 de febrero de 1999, día en el que formalmente, el soldado rebelde del 4F asumió la presidencia de Venezuela y con ello inició la Patria Bolivariana.

Aquel 2 de Febrero, Hugo Chávez juró bajo una moribunda constitución transformar los destinos de la Patria y bajo este juramento inició junto al pueblo la construcción de una nueva Venezuela marcada por los valores de una nueva carta magna, la más justa y demócrata de la historia venezolana.

18 años han pasado desde entonces y cuanto hemos logrado, pues ha sido en Revolución que el pueblo se ha visto plenamente reivindicado. Con Chávez el pálpito que tuvo Alí Primera que el pueblo algún día sería gobierno se ha hecho realidad, una realidad tangible que vemos reflejada en los beneficios otorgados a las venezolanas y venezolanos. Hoy, la sociedad dista mucho de aquella que vivió en la cuarta república, solo basta comparar la Venezuela de los 80-90 con la Venezuela transformada en Revolución. 18 años han pasado desde Aquel 2 de febrero, 25 años desde Aquel por Ahora y la Fuerza Moral del Gigante de América Latina continúa intacta y está en lo que hizo por los más humildes, por los excluidos, por los olvidados.

Este pueblo ha despertado definitivamente del letargo para no volver atrás nunca más. Chávez no solo nos despertó la conciencia, sino además nos dejó tatuado en el alma el sentimiento patriota y nacionalista que nos mueve la fibra y que nos acompaña día a día para dar las nuevas batallas que nos permitan conseguir las nuevas victorias de la Patria.

Es mucho el camino que hemos recorrido, pero es más largo, el sendero que aún nos toca recorrer. Pese a lo miles de intentos de desestabilización y sabotaje, de intentos de Golpes de Estados y de ataques contra el pueblo, seguiremos de pie, rescatando la grandeza de la Patria para afianzar el proyecto bolivariano y consolidar la Patria Libre, Independiente y Socialista.

¡Que Viva el 4 de Febrero,

Que Viva el Comandante Eterno Hugo Chávez!