La Revolución Federal y el protagonismo de los corianos

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Stella Lugo-.

El 20 de febrero es una fecha de profundo significado para el estado Falcón. Es el inicio de la Revolución Federal y el punto de partida para nuevos rumbos de la nación. El Coronel Tirso Salaverría tomaría el patio de armas de la ciudad de Coro y se apoderaba así de 900 fusiles y unos tantos barriles de pólvora, siendo esta acción el desenlace de unos antecedentes que ya venían suscitándose desde 1844 y 1845 en Venezuela con los alzamientos de Villa de Cura y Calabozo, respectivamente. Pero sería en 1846 cuando se encendería la mecha que daría a Ezequiel Zamora un protagonismo relevante en un nuevo alzamiento en Villa de Cura por la crisis social y económica de Venezuela a la cual le había llevado Carlos Soublette.

Después del encarcelamiento, fuga y exilio de Zamora, el país seguía caliente pero sin dirección. Entonces nuestra provincia de Coro fue el referente de la insurrección que traería al General del Pueblo Soberano, Ezequiel Zamora de vuelta a la patria desde Curacao. Eso fue el 22 de febrero de 1859 y Salaverría entregaría el mando a Zamora para reunir un ejército de hombres y mujeres para comenzar su campaña insurgente el 10 de marzo desde Coro, pasando a reclutar adeptos y soldados por las poblaciones de Cumarebo, Píritu, Capadare, Tucacas y Morón, hasta llegar Valencia donde tomaría la ciudad con un ataque sorpresa y luego regresar a San Felipe el 25 de marzo logrando la primera victoria de campo con su ejército coriano.

Lo que aconteció después es bien conocido, mientras el Mariscal Juan Crisóstomo Falcón desembarcaba en las costas de Palmasola, Zamora avanzaba hacia los llanos de batalla en batalla para triunfar de manera contundente en Santa Inés el 10 de diciembre de ese año y anticipar a San Carlos donde es asesinado a traición el 10 de Enero de 1860.

La Guerra Federal se extendería por 4 años, 2 meses y 4 días. Culminaría el 24 de abril de 1863 con el Tratado de Coche que terminaría de firmarse en mayo de ese año. Posteriormente el 17 de junio Juan Crisóstomo Falcón es designado como Presidente provisional de la República y en agosto de ese año redacta y publica el Decreto de Garantías que sería el documento base para la constitución de 1864 y ratificar esta vez a Falcón como Presidente Constitucional de la República.

Hago esta semblanza histórica, para refrescar el hecho del aporte sustancial de la Revolución Federal en términos del compromiso social cuyos objetivos durante los combates se discutían como acuerdos para un plan de gobierno. El Decreto de Garantías abarcaba el derecho a la Vida, la Propiedad, la Inviolabilidad del Hogar, el Secreto de Papeles y Correspondencia, la Libertad de Expresión, la Libertad de Instrucción, el Derecho al Sufragio, el Libre Derecho de Asociación, la Libertad Natural, la Libertad Individual, la Libertad de Industria Licita, la Igualdad ante la Ley, la Seguridad Individual y la Abolición de la Esclavitud.

Toda guerra o enfrentamiento tiene sus consecuencias y después de una guerra con tales características, es lógico que el país haya quedado devastado en lo social, económico y productivo. Muchas muertes y muchas pérdidas materiales fue el saldo; pero la visión de país se plasmó en un momento determinado y eso constituyó una victoria.

La Revolución Federal tuvo como principio la descentralización. Y en tiempos de la IV República esa descentralización se desfiguró con la conducta de algunos gobernantes que se creían reyezuelos y dueños del territorio que en esencia es del pueblo y lo administra el Estado. Por eso quienes hablan de descentralización y federalismo no saben cómo desenredar ese nudo que ellos mismos han armado. La descentralización no es igual al Federalismo. El Federalismo es: la unión estable de Estados en la que la relación entre los miembros se organiza bajo los principios de unidad, autonomía, jerarquía y participación. La Descentralización en cambio es: la transferencia a gobiernos locales de oficios, responsabilidades, providencias que antes ejercía el gobierno nacional.

Sin embargo, hemos sido testigos históricamente del desvío de los recursos que el Estado delegaba y entregaba a gobernaciones y alcaldías para cubrir otras cuotas que no se correspondían a la solicitud, así como la deformación del concepto de descentralización por parte de los politiqueros de la IV República.

Para corregir ese principio por el cual lucharon nuestros antecesores de la Federación fue que el comandante Chávez creó el Consejo Federal de Gobierno que es un organismo compuesto por los Poderes Municipales, Estadales y Nacionales de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo objeto es profundizar el proceso descentralizador del Estado. Tiene su basamento Constitucional en el artículo 185, y en la Ley Orgánica del Consejo Federal de Gobierno dictada por el presidente Hugo Chávez, en el marco de la ley habilitante, el 22 de febrero de 2010.

Ese organismo si tiene lo propuesto por Falcón y Zamora. Una mancomunidad de gobiernos locales y la participación popular a través de la presentación de proyectos sociales y socioproductivos, a través de los consejos comunales a quienes también se  transfieren las competencias con un desarrollo equilibrado de las regiones y sectores.

Cuando recordamos el 20 de febrero y la Revolución Federal, no podemos soslayar que la traición de 1864 en adelante fue aniquiladora para el desarrollo del país. Y más aún cuando el espíritu federal fue tergiversado por quienes en la IV República hicieran la oferta engañosa de la descentralización a su conveniencia. La Revolución Bolivariana desde el 2010 honra la sangre derramada en esos cuatro años de Revolución Federal y va ser muy difícil que le quiten ese logro al pueblo venezolano en el futuro.

¡Sigamos la lucha para preservar la Independencia!

¡Oligarcas Temblad, Viva la Libertad!