19 de abril 2017: una nueva jornada de lucha por la Independencia y la Paz

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Stella Lugo

Este 19 de abril el pueblo patriota, estoy segura de ello, ratificará el camino optado por la nación venezolana que no es otro que la Independencia y la Paz. Senda que se comenzó a labrar hace 207 años y que ha transitado un largo recorrido desde aquellos momentos forjadores de la Patria cuando hombres y mujeres excepcionales se propusieron liquidar la dominación colonial y sentar las bases identitarias de nuestro pueblo, proyecto al que bien pronto se interpondría la traición para desvirtuar el objetivo y sumir a la joven Venezuela a nuevos nexos de dominación, esta vez bajo el signo del neocolonialismo, convirtiéndose la Independencia en una mera categoría hueca; situación que sinuosamente se mantuvo hasta este siglo XXI cuando Hugo Chávez reinstaló la idea de Independencia como “el bien más preciado” y acometió una serie de medidas a fin de ejercer soberanía sobre los aspectos más sensibles de la nación, como es el caso del manejo de la industria petrolera o, sostener, por primera vez en muchas décadas, una política exterior soberana .

Hoy, la Patria es víctima de múltiples asechanzas, sería erróneo no reconocerlo. Ser nuestra Venezuela poseedora de una variedad de materiales estratégicos la ubica como objetivo privilegiado del plan recolonizador que sobre América Latina y El Caribe ha puesto en marcha el Imperialismo norteamericano; el haber impulsado distintas alianzas inspiradas en la idea de alcanzar la unidad continental, también conlleva que el poder imperial nos ubique como amenaza para sus designios, pero sobre todo, el ejemplo que da el proceso bolivariano al impulsar un modelo distante de su receta neoliberal para manejar la economía los conduce a procurar por cualquier vía desestabilizar nuestra nación. Trágicamente existe, hoy como ayer, un sector apátrida en nuestra sociedad que acepta la condición de vasallaje que nos quieren imponer. Prima en dicho grupo la ambición de poder sobre la noción de Patria y, objetivamente, se constituyen en cabeza de playa de intereses foráneos.

Ellos no sienten lo que significa la Revolución del 19 de abril de 1810, cuando se inició la lucha por la Independencia de Venezuela, esta burguesía propicia con su campaña terrorista la desestabilización de nuestro país atacando instituciones públicas y privadas, promoviendo a nivel internacional en posición de genuflexión la intervención extranjera, sueñan con que ocurra en Venezuela lo que ocurre en Siria, Libia e Irak.

 

Tal fracción de la oposición ha contado con una especie de cruzada de la derecha internacional, desde recalcitrantes ultraderechistas tipo Álvaro Uribe Vélez hasta voceros de la socialdemocracia como Oscar Arias, pasando por la voraz burguesía empresarial en el poder, caso Macri, guiados obviamente todos por Washington se han sumado a una apabullante campaña mediática mundial que aspira a una intervención militar de la Patria de Bolívar y Chávez reclamada ésta por el infeliz Almagro a través de esa desprestigiada organización conocida como OEA. Con lo que, si no ha contado, ni contará dicha ofensiva es con el respaldo popular. Esa es la razón por la cual se valen de la contratación de mercenarios para fomentar la violencia.

Sólo la irracionalidad puede guiar a esa fracción plenamente identificada de la oposición que recurre a promover el vandalismo por contrato. Más allá de provocar cuantiosas pérdidas materiales, decenas de heridos y varios muertos, tales actos son rechazados por la mayoría de las y los venezolanos y, ello determina que serán derrotados -tengan la certeza que así será- por nuestro sabio pueblo y la actuación conjunta de todos los organismos de nuestro Estado. De tal forma, la ofensiva reaccionaria está siendo batida en los distintos escenarios: la repuesta dada por nuestro gobierno guiada por los lineamientos del Presidente Nicolás Maduro y magistralmente asumida por nuestra Cancillera Delcy Eloina Rodríguez logró poner en su sitio al señor Almagro, secretario  del Ministerio de Colonias de los Estados Unidos (OEA); la paciencia y el profesionalismo de nuestros cuerpos de seguridad del Estado, respetando siempre los derechos humanos, ha podido armar el rompecabezas de la conspiración y ya tiene tras las rejas a varios de los más violentos e identificados a sus cobardes tutores y tutoras; la esperanza de la conspiración de soliviantar a un sector de la FANB se desvanece, al partir del supuesto falso de que es posible quebrar su moral, al subestimar, además, el carácter antimperialista, bolivariano y chavista de nuestro pueblo en armas; el séptimo aniversario de la Milicia Bolivariana fue una demostración clara al respecto.

La Paz fue el camino trazado por el Comandante Hugo Chávez, nuestro líder eterno, para llevar adelante la Revolución Bolivariana y, por ello, a pesar y por encima de la locura desatada, nuestro Presidente hace reiterados llamados al dialogo que esperamos sean acogidos por los sectores democráticos de la oposición. Reafirmamos que nada nos sacará de la ruta trazada, no caeremos en provocaciones que puedan traer aparejadas un altísimo costo de pérdidas materiales o vidas para nuestro pueblo.

En consecuencia, las dos metas de este 19 de abril han de ser mantener la paz preservando la Independencia, por eso no puede quedar ningún hombre o mujer patriota en su casa. La concentración en Caracas debe ser una demostración contundente del cual proyecto tiene asidero en la nación venezolana. Este 19 de abril al igual que doscientos años atrás lo mejor de nuestro pueblo dirá al mundo que nada ni nadie podrá torcer el rumbo de nuestra justa causa.

 

¡Con Chávez y Maduro nuestro pueblo sostendrá la bandera de la Independencia como en 1810!