Porque insistimos en la Paz: Denunciamos los planes violentos

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Stella Lugo

En recientes alocuciones, nuestro presidente Nicolás Maduro Moros ha arrojado elementos sobre lo delicado del momento político presente. Por eso, mi línea de esta semana que, inicialmente, pensé dedicar íntegramente al día de las mujeres y hombres sobre quienes recae una de las funciones más importantes de la sociedad actual como lo es la comunicación; decidí, más bien, enfocarla, si se quiere, a modo de grito desesperado, acerca de la necesidad de profundizar la batalla por la Paz.

Las alarmas deben prender por la denuncia, que con toda claridad formuló el Presidente, en el sentido de haberse abortado un levantamiento militar, cuyo propósito era abrir la puerta o combinarse con una intervención directa de fuerzas imperialistas contra nuestra Patria (discurso del 23 de Junio de 2017).

Asimismo,  atender su advertencia sobre la posibilidad de que la actual exacerbación de las contradicciones políticas  desencadene un enfrentamiento armado, hecho que no debe tomar por sorpresa a las y los bolivarianos, así como lo señaló el 25 de junio, en su programa Los Domingos con Maduro: “…les instruyo, al pueblo, a la Fanb, al alto mando político, de existir un momento que rompa el hilo constitucional, ustedes asuman las riendas del país”.

En realidad, son muchas la evidencias de que la ultraderecha, en actitud claramente demencial, apunta a enrumbar al país hacia un punto en el cual escalaría la violencia a niveles muy superiores a los que, hasta ahora, hemos conocido; provocando un derramamiento de sangre aún mayor al que estamos viviendo y en el cual poseen autoría directa; aunque manejen con gran destreza la manipulación mediática que los exculpa de responsabilidades.

Basta ver las directrices que traza Freddy Guevara a sus bandas forajidas  y cómo, sin reservas, expone su agenda criminal de ahora al 30 de julio, con el exprofeso propósito de boicotear las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente;  la develación de los nexos entre el traidor a la causa bolivariana: Miguel Rodríguez Torres, con las agencias de inteligencia del Estado imperial; del incremento de la capacidad del espionaje tecnológico del emplazamiento militar gringo en Aruba o de urgentes entrenamientos militares que reciben en países vecinos los cabecillas de las guarimbas, para cualificar su acción terrorista; así como la obstinada labor de la Diplomacia estadounidense ante organismos internacionales, a fin de lograr un hipotético pronunciamiento contra Venezuela, protocolo importante de cubrir para justificar una intervención abierta. Todo lo anterior, junto a otros elementos,  nos persuaden de que, efectivamente, estamos ante un momento delicado en extremo, donde lejos de cristalizar nuestros esfuerzos de Paz, se puede abrir paso un escenario de mayor violencia, en cualquiera de sus modalidades.

Con certeza, los órganos de seguridad de nuestro Estado revolucionario y el Presidente de la República poseen mucho más pruebas sobre planes y pasos conspirativos, adelantados por quienes desechan la agenda de Paz expresada en la Constituyente y en el cronograma que ha establecido el Consejo Nacional Electoral para las elecciones regionales. Por eso, sin alarmismo, se han hecho las mencionadas advertencias y se toman las previsiones,  a fin de conjurar escenarios que pudieran acarrear consecuencias impredecibles para la Patria.

Con valentía el Presidente traza el lineamiento político, toma medidas prácticas, hace ajustes necesarios. Vaya mi felicitación a los compatriotas de uniforme que les ha correspondido asumir la dirección de los distintos componentes de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en cuyas cabezas la Paz posee su mejor baluarte; quienes categóricamente han rechazado la conseja antipatriótica de los sediciosos, tal como refiere en su cuenta twitter el Ministro del Poder Popular para la Defensa: “Por allí dicen que a los generales le faltan `bolas´ para derrocar un gobierno, pero resulta que más coraje falta para reservar la paz de un país. ¡Se necesitan más “bolas” para construir la Paz que para ir a la guerra! Vamos soldados de la Patria, que nadie nos saque de nuestra tarea constitucional. ¡Vamos soldados a defender la Patria!…”.

Estar alertas, prepararse para mayores dificultades, procesar todas las informaciones que nos llegan; apoyarnos en la inteligencia popular, fuente invaluable de datos claves para el conocimiento de la realidad; son tareas de primer orden para las y los revolucionarios bolivarianos. Reforzar nuestra propuesta de combatir la agenda de violencia con un momento Constituyente ha sido, y es, nuestro mejor camino.

Elevar la discusión de los contenidos que deben alimentar nuestra Carta Magna, superando falencias y revisando aquellos aspectos que ameritan dar rango constitucional a los logros alcanzados en estos primeros años de proceso bolivariano, es nuestro reto. Ganar un grueso de la nación venezolana para tal propósito, requiere desplegar una acción comunicacional-pedagógica de mucho alcance.

Esa sigue siendo nuestra gran opción, a la que apostamos con la mayor de las decisiones y en la que, estoy segura de ello, contamos con un gran contingente de profesionales de la comunicación, ceñidos por la norma de la mayor fidelidad a la verdad, a la Patria y a la causa de la Paz.

Aprovecho, entonces, la oportunidad para extender un fuerte abrazo y mis felicitaciones a comunicadoras y comunicadores, en el Día Nacional del Periodista.

¡La verdad es el arma más poderosa de los pueblos!