Una Operación Militar acecha en nuestra Amazonia. ¡A cerrar filas!

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Stella Lugo

La anunciada Operación Militar AmazonLog 2017, prevista entre el 6 y 13 de noviembre próximo para la triple frontera amazónica (Brasil, Colombia y Perú), es terriblemente alarmante. Su pretendido, develado por analistas internacionales con informaciones precisas, es instaurar una base militar multinacional allí, de carácter permanente. La zona elegida para esta Operación es la ciudad brasileña Tabatinga, establecida en la margen izquierda del Río Solimoes, tramo del Río Amazonas que pasa por la ciudad de Manaus, zona de interés común para  Brasil, Colombia y Perú.

La preocupación nos asalta porque una base militar multinacional siempre huele a guerra, a destrucción, a muerte. Y, nosotros aquí, estamos convencidos de que América Latina y El Caribe debe conservarse como Territorio de Paz y de Vida. Además, que se deben avanzar los procesos de unidad para erigirnos como Comunidad de Naciones, por la defensa de los intereses comunes, frente a los peligrosos bloques de poder imperialista, existente en el mundo actual.

En consecuencia, considero un deber dedicar estas líneas para alertar sobre lo que ha trascendido en relación a la referida Operación y a las implicaciones que se derivan de ese “ejercicio”, como lo denominan mediáticamente.

Empiezo por informar que AmazonLog 2017 es una iniciativa del Comando Sur de los Estados Unidos (EEUU), concebida como una maniobra militar conjunta para “defender la Amazonía”. ¿Leen bien? Sí, la Amazonía, cuando ese país, ni total, ni parcialmente forma parte del territorio amazónico. ¿Cómo se entiende eso?

Pues, es la consecuencia de algo que, desde hace bastante tiempo, el imperialismo estadounidense ha querido posicionar por diferentes medios, incluida la cartografía con fines didácticos usada en los estudios secundarios de esa nación, donde se prefigura el área de la Cuenca Amazónica como reservorio de la “humanidad”; es decir, donde ellos “deberían” tener  injerencia.

Hecho claro que confiesa la intención del despojo de la soberanía que sobre ese territorio ejercemos Brasil, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela.

Pero, hay más: esta operación se efectúa por  primera vez, lo que significa un quiebre en la doctrina sobre custodia soberana de tan vasto y estratégico territorio que, hasta el presente, se había sostenido en Brasil, tanto desde Itamaraty (Palacio de los Arcos, en español), sede de la Cancillería, como del Departamento de Defensa del país suramericano.

Empieza a comprenderse el interés de los imperialistas por despojar del poder a Dilma Rousseff, pues luego de consumarse el golpe de Estado contra ella, el ilegítimo Jefe de Gobierno de esa nación, Michel Temer, ha facilitado las cosas para una “alianza estratégica” entre las fuerzas militares brasileiras y el ejército estadounidense.

Con la llegada de Donald Trump y de Michel Temer a la Presidencia de EEUU y Brasil, respectivamente, se ha producido un acercamiento que rompe con una secular política brasileña en materia de seguridad y defensa, caracterizada entre otros aspectos por un celoso y autónomo manejo regional de todas las acciones vinculadas con la Amazonía.

Conviene analizar, en este contexto, cómo el General Clarence K. K. Chin, del Comando Sur estadounidense, fue condecorado el pasado marzo, en Brasil, con la Medalla al Mérito Militar, y su consecuente visita a las instalaciones del Comando Militar de la Amazonía, donde se realizarán los “ejercicios” AmazonLog.

Asimismo, cómo la principal empresa aéreo-espacial brasileña, Embraer, concretó este abril un acuerdo con la estadounidense Rockwell Collins, en el área aeroespacial. Igualmente, que el Comando de Ingeniería, Desarrollo e Investigación del Ejército de los EEUU abrió una oficina en Sao Paolo y el Ministerio de Defensa de Brasil anunció que está desarrollando un proyecto de defensa conjunto con los Estados Unidos de América.

Está completamente claro lo conveniente que resultó para Estados Unidos el golpe de Estado parlamentario contra la Presidente legítima de Brasil, Dilma Rousseff, y el papel de títere imperial que juega Michel Temer, sirviéndole en bandeja de plata al imperialismo estadounidense la soberanía de un territorio vital, no sólo para América toda, sino para la preservación de la vida en el mundo.

Pero, continuemos: en la mencionada operación, participarán las Fuerzas Armadas de Colombia, Argentina, Perú, Chile, Panamá, Canadá y el proponente: Estados Unidos. También, han sido invitados Ecuador, Uruguay y Bolivia, cuyo Gobierno ya rechazó  tal “invitación”.

Además,  los imperialistas la conciben con la  implicación del Consejo Suramericano de Defensa (organismo creado por Unasur), así como con la inclusión de la Junta Interamericana de Defensa de la OEA, con sede en Washington.

Por supuesto, esta operación se aleja del espíritu con el que fue creado Unasur y queda por descontado que legitimen su aberrante intención con este organismo nacido para la unidad continental, la Paz y la Vida.

Ahora, más que nunca, nos corresponde aferrarnos a los principios que nos dieron vida como proceso: la independencia, la soberanía, la Patria Grande, la Paz y la Vida. La amenaza está sobre nuestras fronteras ya, con los Gobiernos lacayos de Brasil, Colombia y Perú.  Debemos unir fuerzas, cerrar filas.

La Amazonía es patrimonio que debemos proteger, y eso se hace sólo con pueblos conscientes y organizados. Nuestro pueblo bolivariano está dando serias muestras de su firmeza: los resultados de participación en el proceso constituyente lo demuestran. Y, los pueblos hermanos de Brasil, Colombia y Perú, están en pie de lucha, enfrentando cada uno en sus territorios los arrases del neoliberalismo y la injerencia yanqui.

Así que la pelea entre Independencia e intervencionismo, entre Paz y Guerra, está cazada. Como en tiempos de Bolívar, Nuestra América expulsará de su sagrado territorio al invasor; como en los sueños de la Gesta Libertaria: construiremos Patria Soberana, Libre, Grande.

¡Para la Paz, todo; para la Guerra nada!