234 años después, de cara al 30 de Julio

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Stella Lugo

Y Bolívar, como lo señalara Martí, “…tiene cosas que hacer todavía…”

234 años después de su nacimiento; tal vez más que en cualquier otro momento necesitamos de su presencia, de su ejemplo paradigmático y, fundamentalmente, de sus ideas. Si, nos encontramos ante un momento aciago de nuestra historia y no dudaremos en llamar en nuestro auxilio al Padre fundante de la Patria; no vacilaremos en apoyarnos en su legado, en ese ideario cuyos ejes centrales pueden sintetizarse en: Independencia, Soberanía, Unidad Continental y Redención Social.

Veamos cada una de esas ideas a la luz del mundo de hoy; en el contexto de un momento de definiciones para las y los patriotas y reacomodos para los oportunistas.

La Independencia fue concebida por Simón Bolívar y ratificada por Hugo Chávez como “El Bien Más Preciado”. No es negociable, su defensa nos encontrará con absoluta firmeza, sin importar los sacrificios por donde haya que pasar. Triste espectáculo el de algunos venezolanos y venezolanas que asumiendo una posición apátrida invocan la intervención extranjera para “solucionar” nuestras diferencias políticas.

A 234 años del 24 de julio de 1783, cuando naciera quien a la postre lideró dos décadas de encarnizada lucha entre independentistas y colonialistas, nuestro pueblo conoce los peligros que acechan la Independencia y, si dos siglos atrás, con Bolívar a la cabeza, lo empeñó todo por zafarse del colonialismo, ahora, en el Siglo XXI no hará menos por rechazar la injerencia imperialista. Bastante esfuerzo puso nuestro Comandante eterno Hugo Chávez, cuyo aniversario natal coincide en esta semana (28-7), en rescatar nuestros valores que nos identifican, nuestro sentimiento patrio y eso es garantía que la mayoría de la nación saldrá en su defensa.
La Soberanía recibe, en la actualidad, el ataque más despiadado en esta época de economía capitalista mundializada, donde varios materiales considerados estratégicos, escasean sobre la faz de la tierra. Eso desata los demonios imperialistas y, por ejemplo, asoman osadas ideas como arrebatar la soberanía que sobre la Amazonia ejercen varios países suramericanos; aspiran declarar este vital territorio como “patrimonio de la humanidad”. Tal despropósito recibió una acertada y hermosa respuesta de Chico Buharque que tuvimos el agrado de leer en días pasados.

Las y los bolivarianos de este Siglo XXI debemos batallar muy duro para  ejercer la soberanía sobre nuestros recursos, frente a las apetencias recolonizadoras.

La Unidad Continental, pensada por Bolívar como antídoto ante la ambición colonialista de ayer e imperialista de hoy, tuvo durante la primera década de este siglo un avance decisivo con el impulso de las políticas de Hugo Chávez. Ahora, las políticas estadounidenses y sus secuaces neoliberales, en un claro comportamiento de vasallos, la vienen minando.

Esta idea clave del pensamiento bolivariano es imprescindible levantarla con toda la fuerza posible. Es casi una condición necesaria para enfrentar la ofensiva imperial que aspira despojarnos de nuestros recursos.

La redención social por la que ha luchado el proceso bolivariano y que tanto odio ha despertado entre los sectores que, tocados por el fascismo, prefieren que el país se deslice hacia una violencia inimaginable a que misiones sociales y todas las conquistas sociales se consoliden.

Por ello, batallamos los que somos fieles a esta otra idea central de Bolívar, expresada con claridad meridiana en Angostura cuando establece que la lucha ha de ser por alcanzar “…la mayor suma de felicidad social…” y de ahí, de darle rango Constitucional en el proceso que inicia el 30 de Julio.
Como podemos ver, lo que a nuestro juicio constituye el eje central del pensamiento del Padre Libertador posee toda actualidad en la Venezuela de hoy. Son nuestras banderas de combate, y la mejor manera de rendirle honores a Bolívar, en este su aniversario 234, es defenderlas en la Constituyente, que por lo demás, debemos recalcar: es la posibilidad de garantizar la Paz.