¿Qué Pasó el Domingo 16 de Julio en Venezuela?

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Stella Lugo.-

Propios y extraños aún se hacen esta pregunta. No solo fuera de nuestras fronteras, sino en nuestro propio terruño. Durante días con sus noches la campaña mediática internacional arreció para posicionar un plebiscito convocado apresuradamente por la dirigencia opositora (hace 15 días); a sabiendas que esta figura no está contemplada en nuestra Constitución de 1999, la cual dicen defender. Esta convocatoria forma parte de las acciones que sigue la derecha internacional y nacional para propiciar una intervención extranjera, tal y como lo reconoció recientemente el diputado de Primero Justicia,  Juan Requesens.

El plebiscito ilegal, contra todo pronóstico de sus organizadores, albergó muchísimos menos participantes a lo anunciado por ellos, por no decir que fue un FRACASO ROTUNDO. Hay cifras para todos los gustos y colores. Desde las que lo colocan en más o menos 2 millones y medio de participantes. Cantidad importante y para nada desmerecedora de quienes de buena fe asistieron a un evento político interno de la oposición, en paz. Pero la misma contrasta con la presentada oficialmente por la MUD que la ubica en 7.1 millones de votos. Entre esas dos hay, repito, para todos los gustos. Es tal la falta de seriedad en cuanto a la data final del escrutinio, que el vocero opositor Luis Vicente León, tratando de enmendar lo que el mismo calificó de “la hora loca” en cuanto al manejo de cifras, aseguró que “lo importante ahora no es saber cuántos votos se obtuvo, sino que se va a hacer con esos votos”. Es evidente que para la MUD no era importante la opinión de su militancia. Su meta eran las imágenes que pudieran proyectar una cifra rimbombante que justifique las acciones por venir con el amparo del imperio norteamericano.

En mi opinión, esa meta tampoco la lograron. El Diputado a la Asamblea Nacional Julio Borges, afirmó que con los 7.1 millones de votos supuestamente obtenidos, nuestro Presidente Nicolás Maduro estaría “matemáticamente” revocado.

En el supuesto negado que este sea el número de electores, es bueno precisar lo siguiente: en primer lugar El Presidente Nicolás Maduro fue electo con 7.587.579, es decir, le faltarían más de 400 mil votos para alcanzar los obtenidos por Nicolás Maduro. Son 600 mil votos menos que los obtenidos por la MUD en la elección de la AN en el 2015, 200 mil votos menos que los obtenidos por Capriles en el 2013. Pero además, Esto sin tomar en cuenta que, sobre la base de esos 7.1 millones de votos, los rectores universitarios que sirvieron de garantes, 900 mil resultaron nulos, lo que bajaría los supuestamente válidos en 6.2 millones. Y esto asumiendo que todos votaron por el Sí.

La operación internacional para legitimar la invasión a nuestro país, no requiere de datos matemáticos. Imágenes y una cifra básica es suficiente. En el primer requisito llegaron al colmo del descaro. El diario El País de España, por ejemplo, puso en su primera plana para ilustrar la “masiva” participación en el plebiscito de la MUD, una foto del chavismo colmando una larga calle en Petare en el marco del simulacro convocado por el CNE el mismo día del plebiscito. Además, buscadores como google y todas las plataformas de redes sociales colmaron a usuarias y usuarios con todo tipo de publicidad plebiscitaria y hasta desaparecieron de sus motores de búsqueda a instituciones como el CNE. Se han preguntado ustedes ¿cómo es posible que una operación de esta naturaleza y tantos miles de millones de dólares invertidos tenga resultados tan modestos? La respuesta está en la otra parte del pueblo venezolano, ese que vive “La Venezuela Profunda”, el más afectado por las consecuencias de la guerra económica y al mismo tiempo el que defiende con más amor el legado de nuestro Gigante Hugo Chávez.

Manifestación Por La Paz

La derecha, en la víspera del domingo 16 hizo todo lo posible por evitar el rutinario simulacro electoral que siempre se hace previo a una elección. Su razón principal era seguir boicoteando la elección constituyente. Aun así, el evento del simulacro por La Constituyente se llevó a cabo exitosamente con una participación que supera a los anteriores.

Desde tempranas horas de la mañana comenzamos a ver algo distinto a los otros simulacros en los que hemos participado. Un rio humano comenzó a llegar a los centros de votación. Nuestra maquinaria 4×4 fluyó de manera óptima en términos generales, pero más allá de esto, el pueblo se fue aglomerando en los centros de votación y se formó una verdadera fiesta por la paz y la democracia.

El contraste se hizo evidente con el pasar de las horas. Mientras en los mal llamados “puntos soberanos” se apagaba la participación, en los centros de votación asignados por el CNE para el simulacro, se desbordaba el pueblo y se apropiaba  amorosamente de la jornada hasta altas horas de la noche. De nada valió que los funcionarios del CNE les indicaran que se trataba de un simulacro. Nuestras UBCH, nuestra dirigencia, conversaron con mucha gente que se mantuvo por horas allí esperando y se negaban a retirarse sin votar. Una energía maravillosa impregnó los centros de votación. Era como si un pedacito de Chávez estaba en cada corazón, en cada alma de este pueblo bonito que colmó las calles de Venezuela.

En el pasado, asumimos la movilización popular como un acto de lealtad para con nuestro Gigante Hugo Chávez y su infinita capacidad de convocatoria. Obviamente en la manifestación popular del pasado domingo eso estuvo presente. Pero en esta oportunidad la motivación también llevó consigo, a mí entender, dos elementos claves. En primer lugar, la movilización del pueblo venezolano en general fue para exigir paz. Millones de personas se movilizaron. La vocación de paz y democracia impregnó el ambiente dominguero. El pueblo, con su infinita sabiduría, vio una oportunidad  para renovar su vocación de paz, diálogo político y no violencia. Los terroristas fueron derrotados. La segunda es lo que implica una Asamblea Nacional Constituyente. Si bien nuestro Presidente Nicolás Maduro fue el convocante de la ANC, hoy la Constituyente la asumió el pueblo como patrimonio político propio. Las bases comiciales y la heterogeneidad de candidatas y candidatos, más de 6 mil mujeres y hombres del pueblo, le han dado energía propia al proceso originario. Por primera vez en la historia política del país hay gente sencilla y llana que es y se asume con la capacidad de aportar al fortalecimiento de nuestra Carta Magna. La Constituyente, quedó demostrado el domingo 16, trascendió a las estructuras políticas, tanto las tradicionales como las que han emergido en Revolución.

El pueblo aceleradamente ha entendido que hay problemas estructurales que solo los podremos resolver mediante un cambio radical en el andamiaje jurídico de nuestro país. Vamos a garantizar las misiones. Debemos legislar sobre los delitos económicos que han aparecido producto de la guerra de quinta generación a la que estamos sometidos. La gente en la calle comienza a ver en la Constituyente la oportunidad para acabar con la impunidad, que incide en la inseguridad que padecemos. Debemos legislar para proteger a nuestra nación de las amenazas externas. Castigar de forma ejemplar a quienes violando la venezolanidad andan por el mundo pidiendo bloqueos y sanciones contra nuestro país. Debemos asegurar para siempre las riquezas naturales como patrimonio del pueblo y que estas están a disposición del bien común de la humanidad y no de los grandes capitales trasnacionales.

El pueblo, se niega a que nuestro país caiga en manos nuevamente de los Adecos-Copeyanos. Está claro que rechaza la agenda de la oligarquía violenta y rapaz. Pero al mismo tiempo exige que se resuelvan los problemas, que se corrija el rumbo, que se recupere el terreno perdido desde una nueva perspectiva de protagonismo histórico. Por eso la avalancha popular premonitoria de lo que está por venir y viviremos el 30 de Julio.

No pidan al Presidente Nicolás Maduro que eche para atrás la Constituyente, ya no depende de él. Nuestro pueblo asumió el protagonismo. Lo hace con vocación de paz y amor por el prójimo. Sin revanchismo y exigiendo a las fuerzas reaccionarias que abandonen el camino del golpe y asuman el debate político de altura. Esa altura que deben tener para cubrir la expectativa del pueblo opositor que también se movilizó en paz, que merece respeto de todas y todos.  Esa altura que tiene nuestro pueblo a la que refería nuestro Padre Cantor Alí Primera: “Si tú vas por un camino y te gritan de lado y lado, no detengas tu marcha tan sólo para escucharlos, siempre encontrarás la altura en que todos  puedan verte y en la que puedas inclinarte sin peligro de caerte”.

¡Felicitaciones pueblo venezolano!

¡Vamos todas y todos a La Constituyente!