Nuestra ruta señala Victoria en Octubre

Stella Lugo

Con el Poder Constituyente en pleno ejercicio y el Decreto de este cuerpo soberano que adelanta las elecciones regionales para octubre, es oportuno dedicar la  “Línea” de esta semana a describir los nuevos escenarios y prefigurar  la Ruta de la Victoria que seguirá recorriendo el proceso bolivariano, para lo cual,  tomaré como punto de arranque elementos que destacan en los últimos días, a saber:

-Las descaradas amenazas contra Venezuela proferidas por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

-El aislamiento del sector más radical de la derecha venezolana en el país

-Las inscripciones de candidatas y candidatos a las elecciones de Gobernadores y Gobernadoras.

Sobre el primer aspecto,  es innegable que tras el contundente triunfo del 30 de julio, generado por una acertada estrategia del Presidente Maduro, han seguido dos rabiosas reacciones:

1-. El endurecimiento de la política imperialista contra Venezuela, reflejada en nuevas incorporaciones de dirigentes venezolanos al listado de sanciones que usa Estados Unidos para atacar la soberanía de los pueblos; destacando en ese ataque la inclusión de nuestro Presidente en la llamada “Lista Clinton”. Además, la última amenaza lanzada por Donald Trump, donde estima posible recurrir a una intervención armada contra Venezuela.

2.- El paso a otro tipo de acciones terroristas (caso: ataque del Fuerte Paramacay) que responden a la impotencia de la derecha frente a la derrota política que, para ellos, significó la instalación del Poder Constituyente; además de la progresiva decepción de sus propios partidarios, frente a las acciones violentas que generaron rechazo y potenciaron la participación política del pueblo bolivariano en el proceso constituyente.

Tales acciones, lejos de amedrentar a la nación venezolana, lo que han conseguido es “aumentar la convicción antiimperialista de la Dirección Bolivariana”, tal como lo señaló Adán Chávez, uno de nuestros dirigentes “sancionados” por el poder imperial.

Del mismo modo, el efecto generado por la amenaza de intervención militar estadounidense ha sido una reacción latinoamericanista de rechazo contra una intromisión armada en suelo venezolano.

Es bueno destacar que países  como Colombia, Chile, Perú y México, cuyos gobiernos firmaron la autoproclamada “Declaración de Lima”, de claro perfil injerencista, reaccionaron en contra de la irresponsable y peligrosa amenaza de invasión militar, lanzada por Donald Trump.

Al respecto, desde la Cancillería de Colombia, el Gobierno de Juan Manuel Santos expresó: “Rechazamos medidas militares y el uso de la fuerza en el sistema internacional. Todas las medidas deben darse sobre el respeto de la soberanía de Venezuela”. Asimismo, el canciller de Chile, Heraldo Muñoz, se pronunció sobre el caso, afirmando que “el Gobierno de Chile rechaza amenaza de una intervención militar en Venezuela”.

En ese mismo sentido, personajes como José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente de España; Martín Torrijos, de Panamá, y Leonel Fernández, de República Dominicana, condenaron la intención de legitimar una intervención armada en Venezuela, ratificando desde espacios en redes sociales su convencimiento en la convivencia democrática  como vía para solucionar la coyuntura política actual.

Resulta obvio que, desde el escenario internacional, Donald Trump empieza a recibir claras señales de lo que podría implicar una acción descabellada, como la expresamente señalada por él.

Y que, desde nuestro escenario, el camino de la Paz sigue delineándose con aspectos puntuales definitorios de la Ruta de la Victoria, como la legítima destitución de Luisa Ortega Díaz como Fiscal General, y el nombramiento de Tarek William Saab en su reemplazo; decisiones soberanas tomadas por la Asamblea Nacional Constituyente que marcan el inicio de una nueva  batalla contra la impunidad, condición imprescindible para la existencia de  Justicia y para la consolidación de la Paz.

Atrás quedará, estoy segura de eso, la inacción del Ministerio Público frente a una serie de abominables hechos de violencia, desatados al amparo de determinadas políticas ajenas al espíritu de la Revolución Bolivariana. En ese marco, el nuevo Fiscal General prometió emplearse a fondo en la revisión de graves denuncias de corrupción que estaban carcomiendo  la institución que recibe; compromiso que, sabemos, cumplirá,  porque toda la nación conoce de la probidad del histórico defensor de Derechos Humanos, como la historia describe a Tarek William Saab.

En esa dirección, el Poder Constituyente aprobó el adelanto de las elecciones regionales, fijando el mes de octubre próximo para los comicios donde se elegirán nuevas y nuevos gobernadores; en un reconocimiento a la vocación pacífica y a la voluntad de participación política que el pueblo venezolano demostró el 30 de julio.

Como siempre, el Psuv echó a caminar su poderosa maquinaria electoral, dando el primer gran paso: inscribir, sin ningún género de sobresaltos, a  sus candidatas y candidatos en toda la geografía nacional.

Es lo propio para un partido de profunda praxis democrática, que ha sabido administrar los triunfos, como también reconocer los pocos  reveses sufridos en los 21 procesos electorales a los que la Revolución Bolivariana ha concurrido durante nuestra historia política.

Serán dos meses de intensa lucha electoral, espacio de tiempo donde sólo aspiramos a una nueva Victoria, para la cual partimos con fuertes lazos de  unidad y un piso inicial de 8 millones 89 mil 320 votos, recientemente obtenidos, en franca lid, durante el proceso Constituyente.

Para Falcón, nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela, en alianza perfecta, durante un acto donde le acompañó un torrente humano, inscribió a un candidato de extraordinarias cualidades: Víctor Clark, quien sintetiza la posibilidad unitaria en un momento de tantas asechanzas para la Patria, donde la amenaza imperialista debe conseguirnos como un solo puño cerrado, dispuesto a defendernos del adversario.

Víctor Clark, politólogo, falconiano de pura cepa, es parte de esta generación a la que apostó, con tanta fe, nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez; y que, por ejemplo, en materia deportiva tantas glorias nos ha aportado por estos días. Nuestro candidato es un joven político que continuará la obra del Socialismo Bolivariano en Falcón.

Cuando se decidió que la Gobernación de Falcón quedaría en manos de uno de esos jóvenes que se ha agigantado en el ejercicio de la política,  a quien le ha tocado, a su temprana edad, ejercer altísimas responsabilidades, todas cumplidas con eficiencia y probidad, me embargó un profundo sentimiento de satisfacción.

Desde mi columna semanal, comprometo todos los esfuerzos y llamo a las distintas instancias organizativas, generadas por nuestro proceso, a librar esta Gran Batalla con sentido del momento histórico que vivimos; con la certeza de que el Sol de la Victoria nos acompañará, que Victor Clark será nuestro próximo Gobernador.

En Falcón, vamos a la batalla para ratificar el compromiso que  juramos ante Chávez: continuar invictos como territorio revolucionario, bolivariano, patriota. Contamos con una base de 290 mil 362 votos (43,78% del padrón electoral del estado), tendencia que señala a Víctor Clark como el próximo Gobernador del pueblo falconiano.

La lealtad de nuestra gente, de mar y sierra, que canta con la voz de Alí Primera, coreará la inequívoca Victoria de Octubre.

¡Falcón seguirá siendo leal, saldremos invictos!