Rescatando el valor de nuestra moneda

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Stella Lugo

El pueblo nada pierde, gana mucho.

Nerviosismo en las mafias financieras, incertidumbre entre quienes desconocen las causas de fondo de la medida, así como sus alcances; y clara satisfacción en la colectividad patriótica, forman parte de las diversas manifestaciones que se han producido, una vez conocido el decreto anunciado por nuestro Presidente Nicolás Maduro Moros que saca de circulación el billete de 100 bolívares.

Una medida impostergable, preparada en silencio y lanzada sorpresivamente, para evitar que sea burlada por quienes, en su ambición desmedida, han venido provocando una terrible afectación a nuestra moneda nacional con sus consiguientes repercusiones sobre la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población.

La salida de circulación de los billetes de cien, aunque  acarrea incomodidades en un  primer momento, va dirigida a golpear las mafias transnacionales que habían venido acaparando billetes de 100 bolívares, con distintos métodos que incluía su adquisición por un precio superior al de su valor nominal, asunto del que llegaban noticias por distintas vías y, sobre lo que presumíamos, nada bueno encerraba porque nadie regala el dinero y, también debido a que se ejecutaba en el contexto de la Guerra Económica que nos fraguaron, contra la cual hemos estado luchando y resistiendo.

Ahora conocemos  que mafiosos de distintas procedencias participaban de esta acción, parte de la guerra en el terreno financiero, cuyo centro principal de operaciones prácticas se ubica en la ciudad fronteriza de Cúcuta. Más elementos, detalles sobre el manejo concreto, modus operandi trascenderán a la opinión pública en días venideros. El Gobierno Nacional, los aparatos de seguridad del Estado poseen suficientes pruebas al repecto y de ahí, la firme decisión del Presidente. En verdad, la guerra de última generación emprendida contra el pueblo de Venezuela a fin de implosionar al proceso bolivariano posee múltiples expresiones. Sabíamos que desde que fracasaron en el golpe de Estado del 2002 -acariciaban la idea de un “golpe financiero” pero ésta modalidad es, sin duda, una innovación en el plan de ataque para derrocar a gobierno alguno.

Una medida irrefutable y valiente de nuestro Presidente obrero que forma parte de un paquete más amplio en materia económica y financiera que ya empieza a dar sus resultados; prueba de ello, quienes llegaron a ofrecer hasta 130 por cada billete de cien, ahora desesperadamente aspiran a venderlos a ochenta o menos, la cotización del dólar en el mercado paralelo ha caído  más de 250 puntos en menos de 36 horas. Es el golpe mas certero que se le haya podido dar a estos saqueadores, quienes actúan en correspondencia con un boicot financiero internacional de grandes proporciones, con elementos tan perniciosos para la economía venezolana como: las medidas contra Venezuela impuestas por el City Bank, el complot para presentarnos con un altísimo riesgo país o la reglamentación 08 implementada por el Estado colombiano. Nuestro gobierno, además, tomará las previsiones necesarias para que los ciudadanos y ciudadanas honestas puedan cambiar sus billetes de cien sin contratiempo alguno durante los próximos días.

La medida es más que necesaria, es un deber patriótico defenderse del ataque contra la moneda nacional, mercancía que propicia la adquisición de los bienes y servicios requeridos por toda una nación para el desarrollo de su subsistencia y el desenvolvimiento de una vida con normalidad, estabilidad y paz. Sabemos que sólo los acaparadores de billetes de cien, aquellos que nos estaban privando de dinero circulante, deben temer.

Para nosotras, nosotros, el pueblo trabajador y honesto, este decreto debe traernos beneficios: revalorización del bolívar en el intercambio fronterizo, mejoría en el poder adquisitivo y moneda circulante suficiente en el mercado. Más, ahora que las familias del pueblo se preparan para despedir el año, cuando reciben beneficios por su año de esfuerzo laboral y se produce el reencuentro de muchas y muchos alrededor de las festividades decembrinas, defender lo propio es un deber y un derecho.

Como en ocasiones anteriores, la contraofensiva de la Revolución será contundente y los “economistas” al servicio del capital transnacional tendrán que rebuscar nuevas mentiras para intentar rebatir nuestro plan victorioso. Saldremos adelante, en primer lugar, porque ya es mucha la gente que entiende la necesidad de aumentar la productividad del país y múltiples entendimientos surgen por todas partes; luego, porque se ha logrado, en gran medida a gestiones de nuestro Gobierno, establecer  acuerdos entre los países productores de petróleo que han permitido cierta recuperación de los precios del barril; y ahora, el Estado pone en marcha planes para poner orden en las finanzas, recuperar nuestro signo monetario y mano dura contra la especulación financiera; todo lo cual redundará al corto plazo en una sensible mejoría de la economía de las mayorías, a la cual nos debemos.

¡En buena hora, el bolívar se defiende, aquí tenemos Patria!