Constituyente: VICTORIA POPULAR PARA LA PAZ

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Stella Lugo:

El 30 de Julio del 2017, queda escrito con letras de oro en nuestra historia como el día que el pueblo venezolano, heredero de las glorias de Bolívar y Chávez, con la contundencia de la participación en las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente, le manifestó al mundo su decisión firme e irreductible de exigir la Paz para nuestro país libre, independiente y soberano, venciendo 121 días de una brutal ofensiva terrorista de muerte, mentiras, amenazas, para infundir miedo, para intimidarnos hasta el punto que el propio Presidente de los EEUU amenazara a nuestro país con que si se hacían las elecciones a la ANC “tomará rápidas y fuertes acciones económicas contra Venezuela”.

El pueblo venezolano dio una lección de madurez política. En efecto, 8 millones 89 mil 320 venezolanas y venezolanos decidimos por la paz y con la mayor disciplina y conciencia del significado histórico, de lo que ese día estaba en juego, concurrimos a validar el proceso constituyente que se abre. Fue, entonces, una victoria extraordinaria y debemos darle lectura en su justa dimensión tanto en nuestro lado, como también, deberían aprender quienes nos adversan. La Asamblea Nacional Constituyente es la construcción colectiva de soluciones a los problemas estructurales de nuestro país, son actos, decretos, leyes que establezcan los parámetros de acción para juntos, juntas avanzar sobre el país que queremos.

Administrar la victoria con generosidad, sin revanchismos es propio de la grandeza política que siempre ha caracterizado al chavismo, conducta aprendida de nuestro Padre Libertador, Simón Bolívar, a quien la historia registra como un personaje de una magnanimidad poco común y, no menos lo fue nuestro líder y Comandante Eterno, Hugo Chávez. Es una práctica de esta política regida por el humanismo, guiada por el amor. Nuestra política seguirá firme en su hoja de ruta, ahora con la certeza de haber sido probada en la práctica la justeza de la línea trazada por el Presidente Nicolás Maduro Moros. Cuan equivocados y equivocadas quienes lo han subestimado. Apenas fue “ayer”, cuando Nicolás asomó por primera vez la necesidad de provocar un nuevo desencadenante histórico y nos habló sobre la conveniencia de que la Nación venezolana transitase un proceso Constituyente. Éste parecía incierto; estábamos, por decir lo menos, en medio de un gran empantanamiento, en uno de los momentos de mayores tensiones vividos por nuestra sociedad y la guerra aparecía como una posibilidad cierta. En las dificultades los verdaderos líderes toman grandes decisiones y Maduro no vaciló en tomarla: ¡¡Vamos a Constituyente!!

Nos preocupa, y esto lo expreso con absoluta sinceridad y convicción, que los sectores no fascistas de la oposición -que si los hay- no se hayan deslindado a tiempo de la violencia; hayan asumido una actitud acomodaticia como a la espera de ver qué pasaba; fue un comportamiento oportunista absolutamente condenable ya que esa violencia, a parte de ocasionar una alta cantidad de compatriotas con lesiones y varios asesinatos, algunos de ellos víctimas de una crueldad pocas veces vista en nuestra historia como pueblo, provocó incontables daños  materiales sobre bienes nacionales y de particulares. La continuidad de la paz reclama justicia y, nuestra democracia, respetando Derechos Humanos y los procedimientos establecidos en nuestra legislación, como siempre lo hemos hecho, ha de procesar a los responsables de tan abominables conductas. El chavismo espera y aspira que quienes desde una postura democrática no comparten nuestro proyecto, hayan aprendido la vocación de paz expresada el 30 de Julio y sepan esperar para medirse en la próxima contienda ya por venir, elecciones regionales.

El nuestro es un pueblo que rechaza la dominación extranjera, lo probó en la Guerra Patria contra el colonialismo español y lo prueba hoy cada vez que el emperador Trump y sus lacayos abren la boca profiriendo amenazas, su respuesta se hace presente: mayor unidad y firmeza antimperialista. Esa es otra lección que deben aprender nuestros adversarios. Pierden su tiempo los señores Trump, Macri, Santos o cualquier otra voz insolente que pretenda inmiscuirse en nuestros asuntos internos. No tiene gobierno alguno posibilidad de desviar o impedir una Constituyente legitimada por una porción sustantiva de la sociedad venezolana. No es al pueblo de Bolívar y Chávez al que pueden atemorizar. Déjennos transitar nuestra democracia en paz y convénzanse que para nosotros y nosotras la Independencia es irrenunciable.

Felicitarnos todas y todos por la jornada cumplida, felicitar también, a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que con estoicismo soportó todo tipo de ataques, sin caer en provocaciones que condujesen a una situación deseada por los guerreristas. Al Consejo Nacional Electoral.

Dedicamos esta jornada a nuestros pueblos ancestrales, a los héroes y heroínas de la independencia, a nuestro magnánimo libertador Simón Bolívar y a nuestro Gigante Hugo Chávez. Ahora nos toca como pueblo, con el pueblo, levantar nuestra amada Venezuela y curar las heridas para seguir avanzando tras la utopía de un mundo mejor. Dios les bendiga. Un abrazo de Patria para todas y todos, al debate Constituyente.

¡El ejercicio del poder originario fortalece nuestra Democracia!