Venezuela en la ONU: A coro con los pueblos que apuestan por la Paz

Stella Lugo

Coincide la celebración de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su sesión número 72, con un momento crítico para la humanidad; cuando las noticias sólo dibujan un mundo cargado de tragedias, todas provocadas por el afán de dominación que el imperialismo mundial viene desarrollado, ante la inevitable crisis sistémica que el Capitalismo padece.

Era imprescindible, en ese contexto, que la Venezuela Bolivariana participara en esa tribuna, como parte de las naciones soberanas del mundo que cree e insiste en la posibilidad de transformar la historia  para bien de la humanidad y de la naturaleza toda, de la preservación de la vida del planeta, hoy, amenazada tanto por los patrones de producción y consumo capitalista, como por una deflagración nuclear.

Por eso, resuena el eco del Comandante Eterno, Hugo Chávez, cuando intervino durante la 64ª Asamblea General de la ONU, realizada en 2009, para clamar por el respeto a los procesos de cambio que se estaban desarrollando en América, por representar “el inicio del camino a la salvación del planeta… a la salvación de la especie humana amenazada por el Capitalismo, por el imperialismo, por la guerra, por el hambre…”.

En ese momento, nuestro Gigante dijo que estábamos ante “la Revolución necesaria”. Y, citando al gran científico Albert Einstein, acotó que “el único camino para que la especie humana pueda vivir en este planeta es el Socialismo. El Capitalismo es el camino de la extinción de la especie humana”.

Luego, con sus acostumbradas sustentaciones, le recordó al mundo que “como especie, apenas tenemos… ¿Qué? ¿150 millones de años?…y la vida nació aquí, en este planeta, hace más de tres mil millones de años… ¿ahora, qué, llegamos aquí para acabar a este planeta? ¿Lo vamos a acabar?… nosotros no podemos acabar con este planeta, hermanos…asumamos el reto…”

Y, así lo hemos entendido nosotras, nosotros, desde este espacio en el Sur de América, como un reto que supera nuestra existencia individual como personas, como país, como nación, como Gobierno; se trata de parar la carrera por la destrucción de la vida planetaria en que nos han querido inscribir.

Por eso, insistimos en defender la Soberanía y la Independencia, en construir y desarrollar un nuevo modelo para la producción, la distribución y el consumo. Un modelo que no parta de la generación de lucro para unos pocos, como principio rector; sino de la satisfacción de necesidades colectivas con respeto a todo lo que la naturaleza ha generado. La base de nuestra existencia tiene que ser la convivencia pacífica, no la guerra como norma.

En ese sentido, se expresó nuestro canciller Jorge Arreaza, durante su intervención, este lunes, en la Asamblea General de la ONU: “estamos apegados a la diplomacia de la Paz….y apegados a la Carta de las Naciones Unidas…”.

Asimismo, dijo ante esa tribuna, que calificó como “sagrada para los pueblos que apuestan por la Paz”, que “Venezuela se opone, tajantemente, a la existencia y uso de armas nucleares”, y que nuestra Patria “condena todas las acciones unilaterales contra pueblos hermanos como Rusia e Irán”.

Con valentía, nuestro canciller denunció la actitud guerrerista y violatoria de los principios que inspiraron el nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas, que exhibió con desparpajo el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante su participación en la presente  Asamblea General de este organismo.

Puntualmente, Jorge Arreaza señaló que “cual emperador mundial, el presidente de EEUU, Donald Trump, usó esta tribuna para anunciar guerras, destrucción total de Estados miembros, aplicación de medidas coercitivas, unilaterales, ilegales…amenazando y juzgando a placer como si tuviese poderes dictatoriales absolutos”.

En ese sentido, nuestro canciller aseguró que “si algún país no merece pertenecer al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas es, precisamente, Estados Unidos de América”.

Igualmente, Venezuela, desde la voz del canciller, señaló ante la ONU, ante el mundo allí representado, que nuestra nación ha sido amenazada con el uso de la fuerza militar por el Presidente actual de Estados Unidos, el 11 de agosto de 2017”.  Y, que este Jefe de Estado “impuso sanciones económicas ilegales el 25 de agosto, para hacer sufrir a nuestro pueblo y forzar cambios no democráticos en nuestro sistema de Gobierno”.

Sin embargo, apegado a los principios que rigen la Revolución Bolivariana, para la resolución de conflictos, el canciller expresó, de muy buena forma, que Venezuela siempre procurará el diálogo, con respeto mutuo, con el Gobierno de Estados Unidos”, y que la ONU debe generar mecanismos efectivos de neutralización”.

Necesariamente, así tendrá que ser. El clamor generalizado de las naciones del mundo es un acuerdo planetario para reconstruirnos.

Nosotras, nosotros, como pueblo afectado, entre tantos otros, por la imposición de sanciones y políticas económicas injustas, no podíamos dejar de levantar la voz y acusar a quienes pretenden pisotear nuestros derechos a decidir el destino que merecemos.

Sobre todo, porque el ensañamiento contra Venezuela ha venido en ascenso. De una Orden Ejecutiva que nos acusó de ser “amenaza” contra la seguridad de Estados Unidos, pasamos a una ofensiva violenta financiada por el Pentágono, en medio de una  atroz Guerra Económica y Mediática, para saltar a una abierta amenaza de intervención armada en nuestra contra, a sanciones económicas injustas, que buscan cercarnos para derrotarnos por hambre y enfermedad, y para sumar restricciones migratorias que violan el básico derecho al libre tránsito de personas en el mundo.

¿Qué más viene ahora? Tenemos el ejercicio militar  “Amazonlog” en la triple frontera (Brasil, Colombia, Perú), pautado para noviembre, donde Estados Unidos pretende instalar una base militar, con objetivos nada claros, más bien, muy oscuros. Eso no se nos puede pasar por alto.

Por eso, por nuestra sobrevivencia como Patria, como proyecto, como humanidad, debemos mantenernos unidos en nuestra vida nacional, defender cada espacio democrático que hemos creado  y  reforzar nuestra hermandad mundial; porque sólo la unidad interna y la articulación internacional puede lograr el milagro necesario: el derecho a vivir en Paz, a decidir el destino propio y avanzar hacia un Mundo Nuevo Posible.

¡Qué la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas cuente cómo estamos avanzando contra la guerra, la pobreza, el deterioro ambiental, el cambio climático!

Estaremos, de nuevo,  estoy segura, en esa tribuna sagrada para los pueblos que apuestan por la Paz”, como dijo el canciller, con la frente en alto y la sonrisa que desprende la satisfacción de andar por el camino correcto.

 “En la resistencia habita la esperanza”

Ernesto Sábato